Acuarelas, a un paso del infierno en verano.


Cuando la vida se atreve a delinear mi historia con un dedo, lentamente y con ternura; irremediablemente vuelvo a ti, pienso: "ahora que".
Claro, ya sabes por qué y de donde surgen estas letra. Y es que no concibo la idea de obtener lo que alguna vez anhelé disfrutar y no tenerte a mi lado.
Imagina por un momento la felicidad casi completa... Lo sé,  en el "casi" nos perdimos.
¿Aún guardas en la memoria aquella noche despejada que pasamos a las afueras de la ciudad, la caja de cartón que contenía docenas de botellas llenas de cerveza que no podíamos tomar por falta de un destapador? Realmente no quería embriaguez, ni comida, mucho menos soñar; solo te quería, a ti, ahí en la eternidad a un paso del infierno en verano. Que sencillo era ser nosotros, con sus pros y sus enormes contras.
Has notado como me disuelvo en ti; eres un vaso de agua caliente y yo tu bolsita de azahar. Todo me lleva a evocarte, extrañarte y preguntarme que sigue.
Soy -casi- feliz y deseo obtengas lo mismo que la vida me da cuando pinta de acuarelas mis (nuestros) sueños.

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