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Mostrando las entradas de noviembre, 2016

De lejos viene / Elsa Cross

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Cuando lo sepas quisiera ver tu cara.
Por que vas a saberlo
aunque no te lo diga
ni leas estos poemas.
¿Cambiará algo entonces?
Es imposible
que no adviertas aún mi turbación:
tanto desorden de miradas,
tanta avidez
registrando el más breve de tus gestos.
¿Y nada modifica tu indolencia?
Ah, íntegro varón, que Dios te guarde.
Pero voy a aclararte
en nombre de esta cólera
y a manera de agravio,
que si te amo
es seguramente por error.
has de saber
que nunca me gustaron ojos desteñidos
ni maneras solemnes,
menos aún cabello lacio y bien peinado
(y de la solemnidad líbrame Dios, libérame).
También has de saber que eres
demasiado sencillo para mi soledad,
demasiado humano para mi deseo,
demasiado lineal
para la arquitectura de este laberinto.
Pero ya basta: pido una disculpa.
Ocurre tal vez
que sólo seas un poco distraído.
Vendrá entonces de ti
el reconocimiento
o una sincera frase paternal.


Elsa Cross
De "El vino de las cosas"
Ediciones Era 2004

Desconexión

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Desconectada del mundo.  Las circunstancias, deseos, frustraciones de otros me llegan. Mientras los entiendo, me alegran, me atrevo a opinar y ofrecer lo mejor para todos (siempre); queda un espacio sin definición en el cual flotan un millón de pensamientos dispersos dirigidos a mi esposo, hija y círculo familiar cercano. 
Me encuentro en un momento de cambios, conflictos menores y una pizca de desesperanza. 
No son ustedes, soy yo.... El hámster en mi cabeza no deja de girar, no distingo entre lo que está bien o está mal. Etapas, etapas donde no terminas de encontrarte y hacer las pases con tu reflejo.
Por ahora, no busco consuelo...
No es una opción.
Taun Bb.

...Comprendí

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“…comprendí que no hay lugar más lejano adonde marcharse que irse al fondo de sí mismo, a ese final de mundo donde solo convive uno consigo mismo. Ahí me fui, a la espera de que mi corazón se rompiera o se hiciera de bronce”.
-Así en la vida como en los libros / Sael Ibáñez

Escudriña mis letras

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He tenido intención de escribir, muchos días... Eres un pensamiento constante; cada uno de ellos me tragué las palabras destinadas a tus ojos, a tu pensamiento y quizá de haber sido buenas a tu voz recitándolas como una oración para reforzar el vínculo que al pasar de los años vamos perdiendo.
Entonces por azares del destino nos vimos. La vida, por un instante se iluminó y te amé como el primer día, sin querer, pero con la certeza de que será eterno. Volvió la idea de escribirte algo «Hola, regresa, te amo, me estoy muriendo y quiero hacerlo a tu lado». Suena muy desesperado aún siendo real. Opté por beber para olvidar, olvidarte. Ya no caigo en la tentación de marcar tu número a deshoras, es una vieja costumbre que aún me cuesta mucho reprimir.
Ha pasado el fin de semana largo y deshidratado. Hoy te escribo, me dejo llevar y me encanta fluir con tu recuerdo.
Ya no somos los mismos, pronto me reduciré a un montón de recuerdos y palabras calladas. Vuelve a leerme, escudriña mis letras…