Un poco contigo, y en gran parte sin mí.


Por alguna extraña razón se han archivado nuestras antiguas conversaciones, las bromas, tus verdades incómodas, mis burlas y ese «todo» que fuimos. 
¿Sabes qué me cuesta más que aceptar que perdí? Me duele descubrir que es evidente que no te supero, estás pero no; al mismo tiempo, es muy cruel darme cuenta que te extraño, tanto que no puedo expresar lo que me duele en este momento. 
Cuan diferentes seríamos de haber seguido por el mismo camino. 
He llorado un poco al leerte como antes, ese compadrazgo que teníamos no lo he podido igualar, me quedé un tanto hueca, deje de confiar como solía. Eras un sol, alegrabas mi vida y sé que me querías más de lo fuiste capaz de admitir.
 ¿Haz notado lo grande que nos vemos, lo poco que sonreímos al coincidir? Disculpa la frialdad de la última vez, sentía el corazón palpitar justo bajo mi lengua y me puse seria, tensa, quizá un poco naranja; como una hoja a punto de abandonar la rama que le da vida. Solíamos fluir tan bien juntos, aún siento que paseas por algunas de mis orillas, cuando el vino se incrementa en mi sistema te quiero ver. Regresas a mis ojos, tan vivo, tan feliz; tus enormes pasos te alejan, vuelvo a decir adiós, recuerdo que hace mil años te fuiste y yo... me quedé, un poco contigo y en gran parte sin mí. 

Shalalá...

Taun We

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