Otro día nefasto


Subí las escaleras, dejé la taza en la mesilla que había junto a mi cama y me metí debajo del edredón sin desvestirme. Amontoné las almohadas y estiré la mano para coger el té. Cuando el líquido caliente y dulce llegó a mi torrente sanguíneo me di cuenta de lo fría y vacía que me sentía.

Estaba muerta de cansancio, pero no podía cerrar los ojos. Así que me quedé allí sentada toda la noche, tapada hasta el cuello con el edredón, hasta que la luz entró a través de las cortinas. En algún punto entre el sueño y la vigilia, mi cerebro registró que acababa de comenzar otro día nefasto.

Título original: Numbers
Rachel Ward, 2011

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