Lavarse el alma




Creí que éramos iguales, dos gotas de agua en un eterno caer; y así me sentía la mayor parte del tiempo... con él, nada valía tanto la pena para detenerme, recapacitar, tratar de intuir hasta donde me llevaría tanta insensatez.

Sus bellos y feroces ojos me inundaban hasta derramar la mayor cantidad de lágrimas que -alguna vez- creí contener dentro; separarnos era similar a lavarse una y otra vez el alma, ponerla a secar prendida de broches al sol y luego de vuelta cuando teníamos tiempo de compartir, con el alma casi intacta, volver a dejarme ensuciar por su presencia. Era delicioso. Tenia una manera tan hermosa de pintarme el mundo que jamás di crédito a lo que se murmuraba sobre su tren de vida, la bajeza de sus actos, aceptar que era solo una más de sus encantadas;  como el solía llamar a las mujeres que de pronto nos topábamos y sé le quedaban mirando de manera rabiosa sin que ninguna llegara a decir una sola palabra.

Me volví la gota mas pesada de la tempestad e irremediablemente me estrellé en el asfalto teñido de mentiras. Me devoró la alcantarilla, y una vez dentro de sus entrañas logré reconocerle como realmente era, su comportamiento y lo errada que me mantenía mientras nos "volvíamos" eternidad. Él prácticamente me consumía. Tomaba mis brazos como suyos, se colaba en mis venas y me llevaba al éxtasis de una noche que pronto fue la resaca del día siguiente, el que le seguía y así toda la semana. 

La abstinencia siempre ha sido la piedra en mi zapato...

Jamás se lo conté a nadie, al menos no de esta manera... realmente creí que si no me extrañaban lo suficiente como para preguntar en donde me metía, mucho menos tendría alguno el interés de escucharme, aun y cuando era evidente mi estado, solo me faltaba escribir algunas leyendas en mis marcadas y enormes ojeras al llegar, algo como "sí, ando en malos pasos" o, "naufragué en la otra esquina y ahí me quedé tendida un mes"; no se, cuando estas tan sumergida en tanta basura, piensas que así será siempre y que aun sin ser buena prediciendo juras que mañana llegara el final.
 
Tengo las marcas recientes -color verde- en los dos brazos, mi interior se siente un tanto frágil y me cuesta encontrar la manera de vaciar mi alma... y por extraño que esto parezca, quisiera sentir que me extraña, que tengo un lugar a su lado, para disfrutar la lluvia, la caída... siento añoranza, lo extraño tanto, lo quiero aun, mucho más de lo que debería y cuando pienso que ya me sustituyó me da mucho coraje, celos, rabia y ganas de volver. Pero pronto comprendo que ya no soy la misma y con todo mi empeño no podría dejar de cuestionar esto y aquello, las miradas, la escasez de ternura y los chantajes para forzarme a conectarme con su realidad.
 
Me tenderé al sol el tiempo que sea necesario.


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