Acompañando a Eva



Creo que a todos nos llega ese momento en que dejamos de ser interesantes, útiles o deseados. Y si después de darte cuenta te dan unas ganas enormes de hacer un berrinche, sabes que no tendrá ninguna consecuencia, así que te lo ahorras. Si te observara desde lo lejos alguna persona mayor diría -con seguridad- que has madurado. Pero sabemos, sabes que no es así, tu no eres de las que caen una vez del árbol y se quedan a disfrutar de la sombra. Tu eres de esas que les gusta ser tentación; así que te sacudes el polvo, tomas pocas hojas que te cobijan y emprendes el viaje al cielo; de nuevo a ser -al menos en tu pensamiento- interesante y deseada. Pero que le vamos a hacer, una de esas, como tu, acompaño a Eva en su camino al pecado.

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