El próximo abril


Él roba placeres, meses y pensamientos, vive muy dentro de mi. Y al parecer le gusta ser inoportuno y duradero. Amanece meciéndose en mis venas y al medio día detona la chispa de este terco amor que se niega a morir. 
Por la tarde me hace querer correr hacia alguna parte, librar los obstáculos para simplemente apaciguar estas infinitas ganas de tenerle cerca, de sentir y saber que aun esta ahí, para mi.


El otro día, mientras conducía se ha atrevido a trastornar mi entorno y  cada persona que pasaba o se cruzaba en mi camino tenia algo de él. Su sonrisa, la mirada o ese gesto que lo vuelve tan irresistible... 

Seguramente estamos destinados a pisar el mismo lugar, aunque por hoy vivamos tiempos difíciles y distantes; quizá en otra vida, tal vez el próximo abril compartamos la tibia primavera.

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