Aquí y ahora




Tan cerca, que si quisiera tocarte
 me bastaría estirar el brazo, 
cerrar los ojos y sentir el calor que emana de tu cuerpo. 

Tan lejos, que apenas  logro entender lo que tus ojos pretenden decirme,
y necesitaría un par de horas para lograr disolver ese pequeño espacio que nos separa.



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