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Mostrando las entradas de abril, 2015

El próximo abril

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Él roba placeres, meses y pensamientos, vive muy dentro de mi. Y al parecer le gusta ser inoportuno y duradero. Amanece meciéndose en mis venas y al medio día detona la chispa de este terco amor que se niega a morir.  Por la tarde me hace querer correr hacia alguna parte, librar los obstáculos para simplemente apaciguar estas infinitas ganas de tenerle cerca, de sentir y saber que aun esta ahí, para mi.


El otro día, mientras conducía se ha atrevido a trastornar mi entorno y  cada persona que pasaba o se cruzaba en mi camino tenia algo de él. Su sonrisa, la mirada o ese gesto que lo vuelve tan irresistible... 
Seguramente estamos destinados a pisar el mismo lugar, aunque por hoy vivamos tiempos difíciles y distantes; quizá en otra vida, tal vez el próximo abril compartamos la tibia primavera.

Alguien por ahí (Alguien dijo)

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"Me parece que es demasiado aburrido que siempre le sucede lo mismo a todo el mundo en todas partes. Si hay tantas personas en el mundo, tiene que haber alguien por ahí que tenga una vida extraordinaria y emocionante. ¿Pero por qué no puedo ser yo?”

La melancolía de Haruhi Suzumiya

Tú, espacio vacío

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Quería tenerle a mi lado de la manera más egoísta que se puedan imaginar. Él con su vida, yo jalando la mía, esa que me había forjado antes de conocerle. Y cuando el tiempo lo permitiera y estuviéramos dispuestos compartir esos fragmentos que completaban y expandían mi realidad, como ninguna otra persona había logrado hacerlo.  Quizá al principio por la insensatez de nuestras edades parecía algo factible y con un esfuerzo extra, salvable.  Lo que no previmos fue que el extra se convertiría en una tortura, un pensar constante de como y cuando, para al final solo terminar diciendo no; hoy no se puede, mañana tampoco. Y la agenda vacía se llenaba de quehaceres y deberes que terminaron por echar lo nuestro -que bailaba desde el principio al filo del abismo- a la profundidad.

Y hoy, que te extraño y puedo admitirlo... decirlo en voz alta y no solo guardármelo; llegan a mi los innumerables encuentros, las risas y ese espacio vacío que sentía en mi interior justo segundos antes de ver tu hermos…

Mi Soledad (Alguien dijo)

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Uno de los efectos del enamoramiento loco y obcecado es que anula los sentidos para percibir lo que acontece a tu alrededor. Corta al ras la sensibilidad, la capacidad para la percepción. Te obliga a concentrar tanto la atención en un ser único que te aísla del resto del universo, te aprisiona dentro de una coraza y te mantiene al margen de otras realidades aunque éstas transcurran a dos palmos de tu cara. Cuando todo saltó por los aires, me di cuenta de que aquellos ocho meses que había pasado junto a "Él" habían sido de tal intensidad que apenas había tenido contacto cercano con nadie más. Sólo entonces fui consciente de la magnitud de mi soledad.

El Tiempo Entre Costuras María Dueñas

Aquí y ahora

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Tan cerca, que si quisiera tocarte  me bastaría estirar el brazo,  cerrar los ojos y sentir el calor que emana de tu cuerpo. 
Tan lejos, que apenas  logro entender lo que tus ojos pretenden decirme, y necesitaría un par de horas para lograr disolver ese pequeño espacio que nos separa.


Adicta a ti

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Adicta al rocé de tu piel sobre la mía, las vueltas que damos -al mundo- en una noche. Las horas que estreno corazón y sentidos al tiempo que me descubro intacta para ti.
A los sueños que se apoderan de mi realidad, mis pies que no quieren, ni recuerdan como volver. El latido constante de la felicidad, sin maldad.  Adicta a respirarte  y escucharte...

Perfil

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No encontraba la imagen perfecta, esa que fuera acorde a su mirada y aun mas allá; a lo que realmente sentía. Ya no se encontraba, ni en esas setenta fotos tomadas unas tras otra, ni en las que habían sido canceladas en la memoria de aquella antigua cámara. Todo parecía extraño, ver al hombre que amaba una y otra vez, no lograr sacarlo de su mente le fastidiaba enormemente. Cambiar de calle no le parecía algo práctico, no había suficientes en la ciudad que la desviaran de aquel sentimiento. Y se preguntaba como le hacían los demás, quizá no todos reflejaban lo que realmente son, lo que llevan por dentro. Eso que te come poco a poco y duele, pero no te animas a detener por miedo a quedarte sola...  y ahora ella, realmente, quería hallarse.

No somos...

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No somos piezas sueltas.
Pero cuando nos ensamblamos,
tú y yo formamos
la máquina humana
más feliz y perfecta.


Autor: Carlos Salem