El que busca...



El que busca encuentra, pero a fuerza de tanto buscar chocas con una pared de verdad; te destrozas la poca cara que te queda y aun así te atreves a pensar: -¡qué mas da! Lloraré tanto, después, que los golpes y cicatrices apenas se notarán. 
Yo encontré, lo confieso, y frente a la evidencia no tienes tiempo de ponerte escéptica. Tus piernas flaquean a la vez que quieren salir corriendo y dejar la búsqueda atrás. Vaya ironías de la vida, si ya sabía -de alguna manera, sin pruebas- que he vivido con el  lobo, que decía que me amaba, me miraba, me comía y al final de todo me trago -sin apretar el gatillo.

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