Princesas


Los días que despiertas con actitud de princesa, extrañamente para ti, pasan desapercibidos; solo las personas que caminan en torno a tu figura dan cuenta de ello. 
Quizá por la mañana todo va bien, el tiempo es justo, el clima esta rico con todo y su cambiante cielo, y tú sigues. Los problemas son livianos, flotan tras de ti pero no pesan nada, se van solucionando porque así tiene que ser.
Un poco de polvo, lápiz labial y las mejillas ya tienen el tono de ser lozana y agradable, así que viajas ligera. Una leve sonrisa enmarca tu hasta entonces escondida chispa, sin llegar a ser candente te va bien apresurar el paso y mover las caderas, esas que por ahí andan siempre. 
Los días que vas con título mayestático todo sabe rico y no causa culpa, besas y besas con ganas, abrazas con fuerza y estrechas gustosa manos que guardan caricias. Los ojos de las demás personas se tornan sinceros, cuentan historias o al menos un poco de como va su día, se abren ante ti, te saludan sin hablar y la empatía se te da natural, al final ser real no va peleado con lo imperial.

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