Antes de casa


Hay días para perder la razón, y otros en los que pierdes cosas realmente importantes. Te quedas sobre la banqueta, como hace años, sin creer o sin querer pensar lo que pudo haber pasado. Así que el frío, el azul y la enormidad del cielo hacen lo suyo, te distraen un poco. La noche caerá inevitablemente, la verdad saldrá irónicamente a la luz y tu te niegas a dar un paso más, a aceptar que algunas cosas se van, pero otras simplemente están ahí, viéndote desde la puerta, esperando darte la bienvenida.

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