Juguemos a hacernos realidad



Siempre fue mi juego favorito, ser reales y estar ahí sin máscaras ni hipocresías, solo tu y yo. Lo creamos por una buena razón, pues nos amábamos. Y en aquellos días cuando era muy poco lo que impactaba nuestros destinos parecía ideal soñarlo. Te necesitaba dentro de mi realidad, te deseaba a todas horas e inocentemente te la hubiera dado sin pensar.

Hoy que los juegos han acabado y un estallido estrepitoso surgió separándonos, te escribo desde aquí, donde siempre pertenecí. Trato de decir lo poco que puedo pensar y lo mucho que siento por tu recuerdo. Algo chocó contra mi razón y la ha despedazado casi por completo, aun así en los retazos que me quedan te armo como un rompecabezas antiguo, un poco roído pero siempre amado.

Irónicamente te vuelves mi fantasía preferida, a la que siempre vuelo y recuerdo como un cuento de hadas que alguna vez alguien, con un enorme corazón como el tuyo me contó.



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