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Mostrando las entradas de septiembre, 2014

59 eslabones

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Cualquier texto que le guste, que le emocione, que le toque una fibra intima, es un texto válido.
Javier Moro

Aferrada a una línea, frágil, que en cualquier momento puede ser borrada. Contiene trece palabras que conforman una historia de años, de esperanza. 
Cincuenta y nueve letras -como eslabones-, que me hacen sentir viva y perdurable. Como si al despedirme fueran ellas las que marcasen el principio de mi legado. Increíblemente cuentan quien soy, una etapa hermosa de mi vida. 
Una cadena que nos ata, un círculo que no tiene fin. 
(Sobre pie de foto)

Juguemos a hacernos realidad

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Siempre fue mi juego favorito, ser reales y estar ahí sin máscaras ni hipocresías, solo tu y yo. Lo creamos por una buena razón, pues nos amábamos. Y en aquellos días cuando era muy poco lo que impactaba nuestros destinos parecía ideal soñarlo. Te necesitaba dentro de mi realidad, te deseaba a todas horas e inocentemente te la hubiera dado sin pensar.

Hoy que los juegos han acabado y un estallido estrepitoso surgió separándonos, te escribo desde aquí, donde siempre pertenecí. Trato de decir lo poco que puedo pensar y lo mucho que siento por tu recuerdo. Algo chocó contra mi razón y la ha despedazado casi por completo, aun así en los retazos que me quedan te armo como un rompecabezas antiguo, un poco roído pero siempre amado.

Irónicamente te vuelves mi fantasía preferida, a la que siempre vuelo y recuerdo como un cuento de hadas que alguna vez alguien, con un enorme corazón como el tuyo me contó.



Equipaje a cuestas

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Hay quienes prefieren olvidar que alguna vez tuvieron un lugar donde anclar sueños y realidad, todo en un paquete. Pero yo resuelvo en recordar, que alguna vez, quizá en un tiempo ya muy lejano tuve con quien compartirlos, y la sensación de aquellas experiencias -que desde lo profundo de mi memoria-  me mantienen en pie.  Deberíamos recitar cada mañana lo que tuvimos, lo que tenemos y aun más importante lo que aspiramos obtener. Hoy la vida me plantea un panorama muy diferente a lo que yo hubiera preferido; pero por favor, quien dijo que seria sencillo. Viajo con un enorme equipaje a cuestas, uno lleno de palabras contra el olvido, esas que me recuerdan quien soy.

Desde mi bunker I

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Sospecho que nos toca vivir  años con demasiados días perdidos, como este; he pasado muchos comiendo corazón, tejiendo lágrimas, contando cosas para hacer trabajar mi cabeza y no caer dormida en cualquier rincón oscuro de la habitación que he tomado como bunker.  Aun no comienza el otoño y me adelanto teniendo frío, uno terrible y agotador.

Contigo era proscrita de las historias de amor.

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"Y te sonrío, como si nunca hubiera llorado por ti" El tiempo que te necesito, esta aquí, disolviéndose en la palma de mi mano. Ya no pregunto el porque, no miro el reloj como esperando una respuesta, no esta mi alerta tras de ti.

Olvide que se siente tenerte cerca, el calor de tus labios y emprendí la huida de tu piel.  Hoy me independizo de ti.

No hay corazones rotos, ni recuerdos amorosos al amanecer. La vida me empuja a seguir, mientras cancelo tu nombre en todo aquello que te hacia estar presente.
Sigo invadiendo el mundo de aquellos que lo han superado, me tomo de mil manos que me quieren guiar para olvidar el par tuyo. Innumerables bocas pronuncian mi nombre, que ha dejado de ser un tabú, de colgarme una fea etiqueta que por absurda convicción había sentido toda mía.
Deje de ser  la innombrable para tener un nombre real, un verdadero placer me cobija al anochecer.. Sin ti no hay veranos tristes, ni otoños llorones. El cielo esta en calma, mis sueños me encantan. Deje de…

Al final del día...

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Al final del día nos damos cuenta de que lo soñado no se vuelve realidad, al menos no en las circunstancias y momento adecuado. Nos dedicamos a todas las tareas posibles, nos movemos de aquí para allá, nos  esforzamos hasta el agotamiento solo para conseguir el olvido y el pase directo fuera de la rutina. Pero al finalizar el día sin falta lo que recordamos son las perdidas, la distancia que nos separa de lo que realmente queremos obtener, el dolor que de una u otra manera causamos, las heridas que no podemos curar, el llanto sin consuelo que paso a nuestro lado, las cosas buenas que no pudimos salvar. Al terminar el día la realidad nos cobija, se sienta a nuestro lado como lo haría un ángel guardián, de existir.

 Al final del día todo pierde sentido y el mundo parece haber quedado al revés, pero seguimos esperando que un día,  sin saber como, todo vuelva a su lugar...

GA/ci