Como hojas en tonos naranjas y destellos dorados (Tu y yo)



De pronto cosas tan simples e insignificantes cobran relevancia; como cuando caminábamos por aquel viejo sendero y mientras avanzábamos las hojas secas a los costados parecían cobrar vida al moverse de un lado a otro. 

Como empujadas por un leve viento que jamás entendí de donde surgió, recuerdo que algunas hojarascas alcanzaban tal altura que no podía dejar de admirar su lento vuelo hasta tocar el suelo o chocar con otras hojas y continuar su danza. Tenían un color naranja con un leve destello dorado. 

Quería quedarme en ese momento por mucho tiempo, sentir su calidez al sujetar mi mano para  guiarme por el camino con esa mirada desenfadada que se toma la vida tan natural. A él nada parecía asombrarle; había vivido y recorrido la vida con esta magia que hoy me sorprendía a mi. Al fin entendía el por que de aquel empecinamiento de permanecer en las afueras de la ciudad, lejos de las  luces, el ruido y  ajetreo.

El tiene todo lo que puedo y quiero necesitar, y aunque no fuera así,  mentiría por pasar las tardes entre sus brazos, revoloteando y luego en calma, como hojas al viento...

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