Dejarnos estar

Cerrar el círculo, valorar lo obtenido y hurgar en la gota de calma que se guarda como reserva en el interior. Pasear nuestros camellones, pasillos y recovecos. Mirar adentro de nuestro cuerpo como un ser extraño y lejano a los sentimientos. Dejarnos guiar por esa luz de esperanza, saborear y palpar los recuerdos de antiguos amores, sin necesitarlos, sin querer más; solo dejarnos estar. 
Cerrar los círculos, las ventanas del ser, contener el aliento, conocer al que vive en el fondo del abismo, ese que siempre nos ve.


Comentarios

Isidro Gómez V dijo…
Ese que para bien o para mal es el único que con certeza sabemos que existe...

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