Vibrando


De los pocos hombres que tienen perchas para colgar tus ojos, y permanecer junto a él, dejar que te guíe por sus sueños, ilusiones y recovecos interiores. Aun sin tocarte te hace vibrar; cualidad que no todos poseen. No te besa, no te abraza y pocas veces empalaga... rara vez hace falta lo anterior; aunque podría pedir un abrazo fugaz, de mi para él cuando el limite de la sensibilidad lo alcanza y guarda silencio, voltea a lo lejos -sin mirar realmente- al cruzar sobre su pecho los brazos, cerrando lentamente los labios para  poner fin al relato.

Comentarios

Entradas más populares de este blog

Jodidamente irreparable

Preguntas, preguntonas....