Frágil


Ha quedado ante mi de manifiesto la fragilidad de la vida. Hace unas horas me he salvado por un "simple" reflejo. La mayoría de las ocasiones no me agrada conducir, creo realmente que ser copiloto es lo mío pero se torna difícil cuando tienes que trasladarte, salir huyendo, desaparecer sola; aunque debo señalar que tengo una excepción y esta es por las noches, cuando la mayor parte de las personas duermen y el viento nocturno tiene libre paso entre una calle y otra. El silencio me llama y conducir sin tanta presión y distractores es algo que realmente disfruto, sin prisas y llegando hasta donde se te antoje para luego volver del mismo modo, es encantador.

Pensaba en tantas cosas, el camino se tornaba realmente largo y rutinario mientras la voz en el reproductor me incitaba a dormir -DLD no es muy bueno a cierta hora-. Los semáforos rojos, siempre rojos y entre una luz y la siguiente  sentía morir de calor a pesar de que afuera el viento corría un tanto frío. -Ya quiero llegar -pensaba mientras cantaba, miraba por el espejo retrovisor y sostenía el control del reproductor. Por fin, comenzaron a moverse los autos delante de mi carro; aunque no a la velocidad que yo esperaba, algunos automóviles comenzaron la carrera para rebasarnos, dos carriles al frente que se cerraban en uno pequeño antes del siguiente alto.

-Ya quiero llegar, estoy tan cansada... sólo un poco más. Repetía una y otra vez. Faltando menos de tres minutos de trayecto a casa me detuve en un alto, un tanto distraída he volteado a cada lado; una camioneta se ha detenido después de mi al lado derecho y el otro extremo parece despejado al tiempo que acelero y  un segundo después un automóvil de color negro me ha cerrado el camino deteniéndose frente a mi carro y obligándome a frenar bruscamente y gritar al mismo tiempo; todo paso tan rápido que cuando me di cuenta el sonido de la fricción de los neumáticos contra el pavimento y mi grito se mezclaron e instalaron en mi cabeza haciéndome despertar del todo. Pude ver la reacción de las personas alrededor, la cara de furia del que estaba frente a mi, observé como se movía sobre el asiento vacío a su lado y veía los dos centímetros que nos alejaron de haber tenido algo más por lamentar. Creo que yo respiraba un poco menos de lo acostumbrado y sentía absolutamente tenso el cuerpo, que descansaba sobre el volante. Desde el principio me culpo, lo supe por su ceño fruncido y la mirada con los ojos a medio cerrar que me lanzó antes de ponerse en movimiento y dejar libre el paso. Aceleré y giré hasta tomar mi lado de la calle.

Jamás me había sucedido algo similar aunque le he dado tres exactos golpes al carro han sido con objetos fijos, sin consecuencias y seguidos de risas y burlas; ahora no fue así, no se de donde diablos salió el otro automóvil, por que no lo he visto acercarse y mi adormecimiento al volante cuando no tengo excusa alguna. Esto me ha echo reflexionar y pienso en cuan frágil es mi corta existencia; en un momento estoy al otro ya me he ido y si todo fuera tan fácil juro que no lo dudaba; pero es tanto lo que queda por hacer, disfrutar y las personas, todos aquellos que me quieren y quiero... ¿Qué con los planes, el mañana, las risas y el amor que espera? ¿A donde se va todo, cuando  te vas a tiempo o fuera de el...? ¡Como saberlo!

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