Y la esperanza...


Estuve triste un tiempo, aunque no rompí en llanto hasta que fui a darle el pésame a una persona del círculo; y sentí su desolación tan mía que de pronto lloramos a un solo tono. Las dos habíamos perdido, nos habían dejado solas; y el camino a casa fue largo ese día. Un hondo suspiro se ahogaba en mi interior y dolían todas mis cicatrices internas. Cansada me derrumbé sobre la cama... desperté al otro día, y el siguiente igual pero la sensación de vacío no pasa, no se llena y no cambia, aunque aun me quedan muchas mañanas y la esperanza... (suspiro).

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