Sus Secretos



Camino por el sendero que me he forjado a lo largo de los días, algunos lanzados sin piedad, otros rayando en lo absurdo por tan felices que se sintieron. Froto mis manos para conseguir un poco de calor. Una calle mas y llego a mi destino.
En la cabeza gira la idea -como gira un trompo viejo sin punta-, de que podría mejorar en tantas cosas, cumplir al fin mis deseos, conseguir sinceridad y no soltarla; empezar de cero con la certeza de conocer la nada y apreciarlo todo, de sentir y tener a tope mi alma sin verme anegada de culpas o sin sabores.
Mis pies parecen petrificarse por el intenso frío de estos últimos instantes de diciembre; otro adiós, una nueva bienvenida. Un nuevo plan de vida, esperanzas renovadas y un enorme aprendizaje tras de mi.
Tengo una sensación extraña, una melancolía especial y ganas, enormes ansias de creer en algo, de palpar el futuro y abandonar el pasado. Mis pulmones jalan aire a grandes bocanadas, parecen no saciarse al tiempo que me acerco a esa puerta blanca que cada vez se presenta sin que pueda penetrarla realmente. Me convierto en fantasma, dejo de ser yo... La puerta conserva sus secretos.

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