De carteles y realidades


Los rumores en la ciudad se propagan, dicen que todo a cambiado, y no sabría decir si para bien o para mal. La cosa es que cuando llega el tren y esa enorme nube de humo cubre los alrededores, para luego romper la calma de la madrugada con su peculiar replicar, sé que por ahí estas escuchándolo también y jamás volverá ese ruido a cruzar de tus oídos a los míos sobre la misma almohada. 

En plena entrada a mi mente esta visible el cartel que reza "Se prohíbe, prohibir" para después toparse de frente con el cartel que será -hasta hoy- mi epitafio "No estoy de acuerdo", y en efecto, no lo estoy porque  fuimos una fantasía que la vida se inventa, nos presenta y luego nos quita. Un juego cruel del destino; el que nos ha tocado vivir y aunque he dicho que todo esta permitido, esto sólo se limita a mi mente "mi mundo", y allá afuera donde todo es real y el frío de la soledad corta, las aves emigran y los amantes se olvidan aún no hay reglas claras. Ahora sé que tengo que mantenerme en pie y con el siguiente paso... la historia continuará.

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