Cuando me vuelva vacío, que un recuerdo me salve.

Antes de lo planeado dejaremos de estar, de respirar... y si pretendemos perdurar aun después de ello, debemos transitar con paso firme este mundo.

Qué el vacío que dejes tenga algo de ti y que no se pierda en el espacio de una fría habitación. No hay nada mejor que, en nuestra muerte, habitemos un cálido lugar; una mente amiga, un pensamiento afectuoso que no se fracturará fácilmente.

No dejemos  besos en el camino, lágrimas vanas sobre la almohada o palabras censuradas por el miedo.

Prepararse para morir suena macabro -para algunos-. Morir de repente, sin tener tiempo de arreglar algún pendiente; en mi opinión, eso si que da miedo.

Comentarios

Isidro Gomev dijo…
Te envío un pensamiento afectuoso ;)
Taun We dijo…
Gracias, un enorme abrazo para ti!!!

Nos leemos :)

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