Búho

  
 
Corría por una calle de terracería hasta parar en el puente -siempre tuve miedo de cruzarlos aunque jamás quemé uno, nunca sabes cuando te llevan de regreso a casa.
Fue un largo sueño, la noche caía lentamente mientras me observaba desde afuera ahí parada. Agitada por el esfuerzo, con el corazón a punto de salir por mi boca y el cabello enredado dejándose acariciar por el viento. El gesto en mi cara de duda, creí saber lo que susurraba. Todo lucía borroso, era como si hubieran pasado por un programa de retoque el ambiente, los árboles parecían tener macabros rostros en su follaje, la hierba crepitaba a lo lejos mientras sentía pasar el agua turbia bajo mis pies, y apenas la veía esta seguía río abajo frenética. Y yo, la otra, dentro de aquel pequeño cuerpo, con ese hermoso plumaje que simulaban unos pequeños cuernos, no podía sino observarme, emitir mi típico ulular  y esperar despertar.

 
 
Imagen tomada de la red.





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