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Mostrando las entradas de julio, 2013

Hay mujeres

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Hay mujeres que me gustan para quererlas
otras me gustan para follar
y viajar a París por unas horas entre sus piernas
otras me gustan para hablar de sentimientos o de ropa
otras para verlas reír
otras para abrazarlas
otras para que me escuchen
otras para contarnos cosas grandes.

Pero tú, amor,
tú me gustas para todo.

(Poema escogido de «La triste historia de tu cuerpo sobre el mío», escrito Marwan)

Tan mía, tan mío.

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"Se clavó en mi la idea de vivir en este mundo única y exclusivamente porque alguien como tu estaba en él." 

Siempre te recuerdo, en estos días lluviosos vuelven a mi fragmentos de nuestras largas conversaciones y me doy cuenta que jamás terminamos una, era un ir y venir de ideas. Como reíamos ¿recuerdas?. Yo creo que sí, tu memoria nunca fue tan frágil como la mía, aunque tu tienes ese lugar especial en el baúl de mis recuerdos; la etiqueta dice "Tratar de mantener frescos". Y lo hago, con tanto empeño, con pasión, con emoción porque no he sido tan feliz como en aquellos días que pasamos juntos. Los saludos y tu mirada; claro la tela de tu ropa que siempre me gusto por cálida, se parecía tanto a ti y yo suponía que por dentro deberías de estar igual, era una tontería de mi parte. 
Hace tanto que no escribía pensando en ti, siempre te leo y me haces reír la mayor parte del tiempo -increíble, después de tantos años-, otras veces parece que adivino como te sientes y q…

Arriba, ahí si hay un Dios.

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No puedo respirar, otra vez a punto de morir e irónicamente a pesar de todo lo dicho anteriormente no deseo que acabe así. El agua cae lentamente en el lavabo al tiempo que una nutrida nube de vapor se eleva hasta el cielo; mi rostro luce pálido en el reflejo que muestra el espejo y que poco a poco es opacado por el vaho. Me refresco la cara con tanta agua como mis manos son capaces de acumular, una y otra vez. No dejo de pensar por que a mí y pesadas lágrimas comienzan a rodar y mezclarse con el líquido caliente. Cierro la llave doy un paso atrás al tiempo que mi vista se nubla, mis pies comienzan a flotar y parece que pierdo peso conforme me elevo; una enorme paz me llena y lo ocupa todo, suplanta los malos sentimientos, la desdicha y parece soldar poco a poco mi corazón. Miles de fragmentos toman forman, uno a uno hasta que late nuevamente mientras sigo elevándome lentamente sin desear regresar.

El placer es tuyo (II)

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Carretera a Creel.
Llegaron pronto los días de verano; demasiadas ideas cruzaban por nuestra cabeza. el quería viajar a unos cuantos pueblos cercanos y dejar de escondernos, era su fantasía. Yo quería largarme igual, pasar los días en encierro total en algún motel, salir a pasear por las tardes y beber, beber hasta perder la razón. Esta parte última le daba risa, creo que nunca se lo tomó en serio y evidentemente el nunca lo hizo, me cuido todo el tiempo que permanecimos juntos;  no podía dejar de sentirme acompañada y protegida.


En cuanto el tiempo se  presto tomamos un par de mochilas, algunas provisiones y el jeep que consiguió prestado con una de esas viejas que se dejaban, como el decía, jamás me dijo sus nombres e incluso a mi me parecía que no era necesario saberlo. Ellas necesitaban amor, pasión, galantería o algo de atención; lo obtenían y pagaban gustosas por ello, si yo lo hubiera tenido que hacer y contara con la plata no lo hubiera pensado dos veces. Era una buena transac…

Algunos y sus putas.

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Algunos hombres quieren una puta, o no... quieren muchas putas en su cama y por supuesto no están dispuestos a pagarles, a cambio de ello les comparten un poco de su vida, las meten a su casa, las hacen sentir queridas y casi olvidar que son callejeras. Lo que ellas no saben es que son parte de una gran lista, parte de una agenda y un número fácil de recordar.
Esos algunos hacen todo lo posible y más por ahuyentar su soledad y tener sexo a diferentes horas, con distintos sabores, movimientos variados; y un par de manos sobre su pene babeante en continua y casi forzada erección. 
Afortunadamente no son la mayoría, solo algunos y lo sé porque me he topado a más de uno en este callejón.

El placer es tuyo (I)

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El caudal entre mis piernas llego después de algunos minutos de un excelente trato y contoneo. Mis rodillas, una a cada lado de su cadera, y su sexo dentro de mi que latía, quemaba y todo lo llenaba me anegaban de pasión, parecía viajar sin rumbo sobre una balsa que pronto se hundiría y me haría derrumbarme sobre su pecho tibio.  De vez en cuando me susurraba un detente, a lo cual hacia caso inmediato; el aprovechaba para besar cada uno de mi pezones erectos. Mis ojos claudicaban un momento y me iba a divagar a un lugar muy lejos de todo lo que había conocido, era agradable, dulce, y el sabor se colaba a mis labios cual miel recién recolectada del panal, no podía dejar de lamer mis labios, morderlos del placer que me brindaba.  Aquello era un carnaval sin caretas, al menos no desagradables y tan evidentes; se volvió pronto en mi parte favorita de la semana, del mes; dependiendo del tiempo libre que tuviéramos. Creo que incluso algunos días fueron tan continuos los encuentros que pare…

El placer es tuyo.

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¿Sigues siendo un pervertido? -pregunté apenas distinguí su figura en la puerta.

-Me dio el pase al tiempo que esbozaba una enorme sonrisa.
Es encantador -pensé y me quedé ahí parada, me sentía un conejo asustadizo en un enorme bosque; señalando que ese bosque se limitaba a una estancia, seguida de un pasillo estrecho que terminaba en una puerta al centro en color rojo y dos más, una a cada lado, en color blanco que acentuaba perfectamente el tono de la que después sabría guiaba a su habitación.

-Y tú,  ¿Qué eres ahora? -preguntó interesado.

-Pues soy... yo, tu amiga ¡¡Lo recuerdas!! ¿Verdad?

-Y estalló en carcajada, al tiempo que mi leve risa le seguía los pasos mientras me guiaba tomado de mi mano suavemente.

-Me senté sobre un sofá hermosamente forrado en un tono violeta. Todo en la decoración gritaba "mírame"; un enorme vinil en la pared principal mostraba dos dientes de león, conservando algunas de sus hojas y algunas más regadas "al viento", estas …