Quiero inolvidables y eternas primaveras


Tengo demasiadas historias, y creo que aun antes de nacer ya me contaba algunas en aquella bolsa dentro de mamá.
Protagonizadas muchas e inventadas a altas horas de la noche -que es cuando realmente las disfruto- por millares; el caso es que nunca fue mi intención hacer esto, amar esta parte de mi día... en el fondo siempre quise ser una come flores y sí, comí muchas flores en mi apenas abandonada juventud -aceptémoslo-, lo cierto es que no quiero seguir comiendo de esas comunes; sino de aquellas que llegan un día especial, unas rojas, hermosas y radiantes que te inviten a soñar con ellas dentro. Unas que lleguen cuando menos te lo imaginas y te cambien la paleta de colores de tu entorno. Que te mantengan dentro de la cocina preparando una rica salsa con sus pétalos para luego compartirlas y no guardarlas entre hojas de papel de un viejo y pesado libro que no las apreciará, al menos no tanto. 
Yo cambiaria mi lugar con una rosa deshidratada y fastidiada de tantas letras incomprensibles, si solo supiera que esas líneas cuentan una historia con un enorme jardín e inolvidables y eternas primaveras...

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