Cascarones pedigrí

Mujeres extrañas vienen y van, noto en sus pies la torpeza al caminar; el hambre les brota por los ojos, se contonean al pasar, se cotizan mientras venden su falsa realidad; nada más a tono con su afán. La piel parece cálida pero fría está. Maniquís sonrientes, relucientes.
 ¡¿Qué bonitas van, habrán escapado de una tienda departamental?!  
Me parece ver una mala imitación; es como si no tuvieran otra ocupación,  y se miraran en el espejo que solo les muestra lo que podemos destacar
Una dama de esa talla no tiene porque sufrir; seguro al llegar a casa solo quiere prescindir de aquello que la presiona, la envuelve, la eleva... ataviada no estar más del disfraz que le dará lo que ahora es evidente trata de capturar. Cascarones vacíos con olor a pedigrí recorren las ciudades mientras el tiempo pasa lento y las miro desde aquí.


 

Comentarios

Saudades8 dijo…
Tienen andares de caballo en la pasarela y pasan más hambre que el perro de un usurero, pero la belleza está en otra parte, en la mujer satisfecha de si misma.

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