Otra cenicienta

Bailé con esos tacones incómodos, hasta que te acercaste a quitarlos... fue ahí cuando la fiesta realmente comenzó; y dieron las 12 pero no quize despedirme hasta dos horas después. Te deje el par de aquellos torpes zapatos que jamás serían de cristal. Ahora espero que suene el timbre de la puerta para darte la bienvenida.




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