Ruidos



Las relaciones suelen iniciar entre el silencio y un leve murmullo, después el ruido de los labios al buscarse son suficiente para elevarnos por encima de las expectativas... todo lo demás se sabe de antemano así que somos dos ruidos en un inmenso silencio; pero ahora yo parloteo interminablemente mientras que entre mi boca y tus ojos el ruido turba el mensaje sin llegar a causar el efecto esperado. Y es comprensible al estar varios años agotando nuestro caudal de paz.

Tu voz era mi sonido preferido, lo fue alguna vez; tu nombre, ahh... tu nombre lo dije incontables veces en aquellas noches frías que añoraba tu calor. El ruido emitido al nombrarte era una minima fogata dentro de mi para mantenerme lejos del olvido hasta tu vuelta. Pero al saturar mi pensamiento de ti deje de lado lo bonito de aquel ruido y di paso a la entrada de lo que no puedo explicar pero solo desaparece cuando ya no estas aquí.

Vivimos envueltos en palabras, cosas intangibles que se van amontonando en torno a nosotros al punto de quedar separados, incluso en la misma habitación; consiguiendo silencio sólo al distanciarnos lo suficiente para no interferir el uno con el otro y crear este ruido, nefasto abismo de emociones confusas, llanto estruendoso, palabras vociferadas a punto del grito... ruido que suena a desamor.


Los silencios mantienen los secretos,
por tanto,
el sonido más dulce
es el sonido del silencio

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