En Silencio

Me dices en corto que estas en la ciudad de nueva cuenta; solo siguiendo tus instintos.

Yo con la misma historia en el bolso -siento pena-. Mi vida simple pasa bajo el manto de mis ojos y reprimo el deseo de emitir un sin fin de comentarios; pensar en tus piernas torneadas, el aroma de tu piel, tu calor y emitir algunos huuus o quizá eran unos haaaas.

Sigo modosa y pasiva en casa planeando el siguiente despertar para hacer lo mismo -sin presentir que esa noche me traicionaría tanta emoción-, volviendo a ver una figura desgraciada en el espejo del tocador -si, la mía.


Gira una idea de cambiar la agenda apretada de ser la misma, o al menos la que recuerdan. El deseo de verte avanza tibiando la fría sangre corriente en mis venas, pienso en ti... sólo en ti, mientras balbuceo casi emitiendo tu nombre antes de apagar la luz -echando una mirada atrás noto como la mujer en el reflejo se muestra riéndose sin someterse-, presionando el interruptor vuelvo a fingir ser dócil.

Como algo sobrenatural en mi interior sé y reconozco que he tomado una buena decisión, una real y rozo mi mejilla imprimiéndome algo de animo a través de las yemas de mis dedos, luego sonrío disimuladamente cruzando la habitación en silencio para tomar las llaves del automóvil lentamente...



Sin fecha exacta... 2012

Comentarios

Saudades8 dijo…
Y el coche va al lugar que tu y él saben, es la tentación, la más fuerte y siempre gana.

Mañana Dios dirá.

Un beso,

Entradas más populares de este blog

Jodidamente irreparable

Preguntas, preguntonas....